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Rosario de los siete dolores

Origen

 El Rosario de los 7 dolores de la Virgen María, es una oración cuyo  rezo diario se dedica a los sufrimientos de María, antes, durante y  después de la pasión de Cristo.  Su origen está ligado a la orden de  los Siervos de María (Servitas), fundada en el siglo XIII en Italia. La Virgen Santísima también le manifestó a santa Brigida de Suecia  las gracias que ella otorgaría a quienes recen estos misterios con  devoción diariamente.  Entre los años 1981 a 1989, La Virgen Santísima le pidió a la viden te Marie-Claire en Kibeho, Ruanda, que difundiera el Rosario de los  Siete Dolores, devoción que había sido olvidada, y reiteró que  concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acom pañen diariamente, rezándo mientras  meditan en sus lágrimas y  dolores.  

Promesas de la Santísima Virgen María

 En el siglo XIV, la Virgen compartió con Santa Brígida de Suecia sus  Siete Dolores y las gracias prometidas a quienes practiquen y difundan fielmente esta devoción. Las promesas son: 


 1. Daré paz a sus familias. 


2. Serán iluminados acerca de los misterios divinos. 


3. Los consolaré en sus dolores y los acompañaré en su trabajo. 


4. Les daré todo lo que pidan, siempre y cuando no se oponga a la  adorable voluntad de mi divino Hijo ni a la santificación de sus almas. 


5. Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo  infernal y los protegeré en cada instante de sus vidas. 


6. Les ayudaré visiblemente en el momento de su muerte: verán el  rostro de su madre. 


7. He obtenido esta gracia de mi divino Hijo, de que aquellos que  propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores serán llevados  directamente de esta vida terrenal a la felicidad eterna, ya que todos  sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y alegría  eternos. 

Inicio: Oración de Ofrecimiento y Contrición

Dios mío, te ofrezco este Rosario para tu gloria, para honrar a tu  Santa Madre, la Santísima Virgen, para compartir y meditar sus  sufrimientos. Te ruego humildemente que me des verdadero arrepentimiento por todos mis pecados. Dame sabiduría y humildad, para  que pueda recibir todas las indulgencias contenidas en esta oración. Oh Dios mío, siento de corazón haberte ofendido, y detesto todos mis  pecados porque temo la pérdida del Cielo y las penas del infierno;  pero sobre todo porque te ofenden a Ti, Dios mío, que eres todo  bondad y mereces todo mi amor. Resuelvo firmemente, con la ayuda  de Tu gracia, confesar mis pecados, hacer penitencia y enmendar mi  vida. Amén  


Rezar 3 Ave Marías 

Primer Misterio: La Profecía de Simeón

Lucas 2:34-35 

Entonces Simeón les dio su bendición y le dijo a María, la madre del  bebé: «Este niño está destinado a provocar la caída de muchos en  Israel, y también el ascenso de muchos otros» 

 «Fue enviado como una señal de Dios, pero muchos se le opondrán.  Como resultado, saldrán a la luz los pensamientos más profundos  de muchos corazones, y una espada atravesará tu propia alma» 


Amada Madre María, cuyo Corazón sufrió más de lo soportable por  nosotros, enséñanos a sufrir contigo y con amor, y a aceptar todos los  sufrimientos que Dios considere necesario enviarnos. 


Rezar 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías, Gloria y la oración de Fátima. 


Madre Misericordiosa, recuérdanos siempre los Dolores de tu Hijo Jesús.   

Segundo Misterio: La Huida a Egipto

Mateo 2:13-14 

Después de que los sabios se fueron, un ángel del Señor se le apareció a José en un sueño. «¡Levántate! Huye a Egipto con el niño y su  madre—dijo el ángel—. Quédate allí hasta que yo te diga que regreses porque Herodes buscará al niño para matarlo». 

Esa noche José salió para Egipto con el niño y con María, su madre. 


Madre amada, que tanto has sufrido, danos tu corazón valiente. Por  favor, reza para que tengamos fuerza para ser valientes como tú y  aceptar con amor el sufrimiento que Dios nos envía. Madre celestial, tú, en unión con Jesús, purificas nuestro sufrimiento para que  demos gloria a Dios y salvemos nuestras almas.


Rezar 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías, Gloria y la oración de Fátima. 


Madre Misericordiosa, recuérdanos siempre los Dolores de tu Hijo Jesús.   

Tercer Misterio: La Pérdida de Jesús en el Templo

Lucas 2:43-45 

Una vez terminada la celebración, emprendieron el regreso a  Nazaret, pero Jesús se quedó en Jerusalén. Al principio, sus padres  no se dieron cuenta, porque creyeron que estaba entre los otros  viajeros; pero cuando se hizo de noche y no aparecía, comenzaron a  buscarlo entre sus parientes y amigos. 

Como no pudieron encontrarlo, regresaron a Jerusalén para  buscarlo allí. 


Madre amada, enséñanos a aceptar todos nuestros sufrimientos a  causa de nuestros pecados y a expiar los pecados del mundo entero. 


Rezar 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías, Gloria y la oración de Fátima. 


Madre Misericordiosa, recuérdanos siempre los Dolores de tu Hijo Jesús.  

Cuarto Misterio: María encuentra a Jesús camino del Calvario

Lucas 23:27-29 

Una gran multitud lo seguía, incluidas muchas mujeres que  lloraban desconsoladas. Entonces Jesús se dio la vuelta y les dijo:  «Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y  por sus hijos. Pues vienen días cuando dirán: “¡Dichosas las  mujeres que no tienen hijos, los vientres que no dieron a luz y los  pechos que no amamantaron!”». 


Madre amada, tan golpeada por el dolor, ayúdanos a sobrellevar  nuestro propio sufrimiento con valentía y amor para que podamos  aliviar tu Corazón Doloroso y el de Jesús. Al hacerlo, que demos gloria  a Dios, que os dio a ti y a Jesús a la humanidad. Como tú sufriste,  enséñanos a sufrir en silencio y con paciencia. 


Rezar 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías, Gloria y la oración de Fátima. 


Madre Misericordiosa, recuérdanos siempre los Dolores de tu Hijo Jesús.  

Quinto Misterio: María al pie de la Cruz

Juan 19:25-27 

Estaban de pie junto a la cruz la madre de Jesús, la hermana de su  madre, María la esposa de Cleofas y María Magdalena. Cuando Jesús  vio a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: «Apreciada  mujer, ahí tienes a tu hijo». Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu  madre». Y a partir de entonces, ese discípulo la llevó a vivir a su casa.


Madre amada, Reina de los Mártires, danos el valor que tuviste en  todos tus sufrimientos para que unamos los nuestros a los tuyos y  demos gloria a Dios. Ayúdanos a seguir todos sus mandamientos y los  de la Iglesia para que el sacrificio de Nuestro Señor no sea en vano y se salven todos los pecadores del mundo.


Rezar 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías, Gloria y la oración de Fátima. 


Madre Misericordiosa, recuérdanos siempre los Dolores de tu Hijo Jesús.  

Sexto Misterio: Jesús es bajado de la Cruz

Juan 19:32-34 

Entonces los soldados fueron y les quebraron las piernas a los dos  hombres crucificados con Jesús. Cuando llegaron a Jesús, vieron  que ya estaba muerto, así que no le quebraron las piernas. Sin  embargo, uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza  y, de inmediato, salió sangre y agua.


Te damos gracias, Madre amada, por tu valentía al estar junto a tu Hijo moribundo para consolarlo en la Cruz. Te imploramos que seas nuestra abogada ante el Trono de la Misericordia y de la Gracia para  que podamos llegar a ser verdaderamente tus hijos. Por favor, reza  por nosotros, Madre. 


Rezar 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías, Gloria y la oración de Fátima. 


Madre Misericordiosa, recuérdanos siempre los Dolores de tu Hijo Jesús.  

Séptimo Misterio: El entierro de Jesús

Juan 19:41-42 

El lugar de la crucifixión estaba cerca de un huerto donde había una tumba nueva que nunca se había usado. Y, como era el día de preparación para la Pascua judía y la tumba estaba cerca, pusieron a Jesús  allí. 


Madre amadísima, Madre de misericordia, Madre de Jesús y Madre de  todos nosotros, somos tus hijos y ponemos en ti toda nuestra confianza. Enséñanos a ver a Dios en todas las cosas y en todas las  situaciones, incluso en nuestros sufrimientos. Te rogamos, querida  Madre, que nos enseñes a hacer como Jesús. Enséñanos a aceptar  nuestra cruz con valentía. Confiamos en ti, Madre misericordiosa. 


Rezar 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías, Gloria y la oración de Fátima. 


Madre Misericordiosa, recuérdanos siempre los Dolores de tu Hijo Jesús.  

Oración Final

Reina de los Mártires, tu corazón sufrió tanto. Te ruego que, por los  méritos de las lágrimas que derramaste en estos tiempos terribles y  dolorosos, me obtengas a mí y a todos los pecadores del mundo la  gracia de la sinceridad y el arrepentimiento completos. Amén. 


María, que fuiste concebida sin pecado y sufriste por nosotros, ruega  por nosotros. (Reza 3 veces)    

Folleto imprimible del Rosario de los 7 Dolores

Rosario de los 7 dolores (pdf)

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